Colectivos Zapatistas de San Diego

Saturday, November 11, 2006

PALABRAS DE LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN PARA EL ACTO PÚBLICO EN ZACATECAS, ZACATECAS.

10 DE NOVIEMBRE DEL 2006.
Buenas noches Zacatecas:
Buenas noches compañeros y compañeras de la Otra Zacatecas: Primero queremos
agradecer a los compañeros y compañeras musiqueros y musiqueros que estuvieron
antes y prepararon este acto.
Estamos aquí para tender un largo puente de apoyo y solidaridad al pueblo de
Oaxaca y a su más legítimo representante: la Asamblea Popular de los Pueblos de
Oaxaca.
Hoy que se ciernen nuevas amenazas de represión sobre ese pueblo hermano, hoy que
la policía federal preventiva, cual ejército de ocupación, es una afrenta en el
suelo oaxaqueño, hoy que ese personaje patético, Ulises Ruiz, se empeña en
aferrarse a un puesto que nadie le reconoce, hoy le decimos a Oaxaca que no está
sola.
Como zapatistas, el EZLN seguirá movilizándose en nuestros territorios para
apoyar sus justas demandas.
Como parte de la Otra Campaña, junto con compañeros y compañeras de
organizaciones, grupos, colectivos, familias e individuos, seguiremos difundiendo
su lucha, su ejemplo y las verdades que son ocultadas por los malos gobiernos y
sus grandes medios de comunicación.
En lo que llevamos del recorrido en el norte del país, hemos aprendido que Oaxaca
es mucho más grande que lo que señala el mapa de nuestro país.
No sólo porque hemos encontrado a personas de Oaxaca, también y sobre todo, porque
son grandes las lecciones de firmeza, decisión y organización que han dado a todo
el México de abajo en estas duras jornadas que enfrentan.
Oaxaca no está sola. La APPO no está sola.
Compañeras y compañeros:
No sólo hemos venido a tender el puente de la palabra hasta Oaxaca.
Hemos llegado hasta estas tierras buscando a nuestras iguales, a nuestros iguales.
No llegamos buscando a quien mandar ni a quien nos mande. No llegamos a reclutar o
a buscar hacer grande nuestra organización, el EZLN.
Llegamos a tierras zacatecanas a buscar y a encontrar a quien llamar “compañero”,
“compañera”.
Hemos recorrido ya parte del norte de nuestro país. Sinaloa, Baja California Sur,
Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango, la Comarca Lagunera.
En todas partes hemos encontrado los mismos dolores y mentiras que l@s de arriba
imponen a l@s de abajo.
Por ejemplo, la mentira de que el norte de nuestro país es diferente al centro y
sur de México.
Como si, por decreto de políticos y grandes medios de comunicación, se alzara
entre nuestros pueblos una frontera más, un muro de falacias pintadas de colores
azules y amarillos.
Como si de dos Méxicos se tratara, y como si el México del norte estuviera arriba
geográfica y socialmente.
Como si no existieran una historia, una cultura, una experiencia común y
colectiva en esto que llamamos “Patria”.
Y como si no existiera este proceso de destrucción y venta de escombros en que han
convertido los políticos y empresarios a nuestra Nación Mexicana.
Tomando prestada una imagen que, con palabras, nos regaló un indígena de la tribu
Yaqui en Sonora, la vieja carreta porfirista ha vuelto a andar sobre las tierras
mexicanas.
Sus cuatro ruedas son el despojo, la explotación, el desprecio y la represión.
Su vetusto carruaje se pinta indistintamente de tricolor, de azul y de
negro-amarillo, y en él vuelve a viajar cómodamente, como antes, el alto clero
reaccionario, el latifundista, el patrón, el extranjero, el juez corrupto, el
policía y el soldado ávidos de sangre y muerte, el intermediario, el banquero, el
gran comerciante, el dueño de fábricas, voluntades y vidas, el político voraz e
inútil, el intelectual prostituto.
Pero algo ha cambiado en el paso de esa neo-carreta: ahora la destrucción que deja
a su paso no sólo incluye a hombres y mujeres de todas las edades, de todos los
colores. También mata culturas enteras, formas de convivencia, identidades.
A su paso la tierra se hace mercancía y la tierra muere; el agua se hace mercancía
y se ensucia, el aire se hace mercancía y veneno se hace.
Y la Patria, esa historia común que nos da identidad y raíz, mercancía se hace y
se convierte en un montón de escombros donde encima sólo camina el sinvergüenza,
el cínico, el canalla, el traidor, el apátrida.
Como hace 500 años, cuando el imperio español llamaba “civilización” a la
conquista que vino con la cruz y la espada a estas tierras.
Como hace 200 años, cuando de nuestra tierra y sus entrañas salía el fruto y el
metal que alimentaba al poderoso.
Como hace 100 años, cuando la esclavitud y la barbarie eran disfrazadas de
“modernidad” importada de Europa.
Hoy se nos dice, se nos repite, se nos grita que nada se puede hacer, que así son
las cosas, que no hay remedio, que así tiene que ser, que otro mundo no es
posible, que otro México no es posible, que otro norte no es posible, que otro
Zacatecas no es posible.
Y si miramos sólo hacia arriba pareciera que tienen razón.
La Zacatecas que se nos ha mostrado, que hemos encontrado en la mirada, la
palabra, el oído y el silencio de los zacatecanos de abajo, no tiene nada qué ver
con la que la gobernadora Amalia García se toma fotos, se anuncia en monumentales
y paredes, se promueve en televisión, radio y prensa escrita.
Aquí hemos encontrado lo que hacen y deshacen los supuestos gobiernos de esa
izquierda domesticada y servil que arriba miente, y arriba engaña.
Zacatecas representa, mejor que ningún otro estado de los que hemos visitado, los
efectos de la política neoliberal:
Por un lado, la destrucción y despoblamiento de un territorio. La mayoría de los
municipios del estado presentan tasa negativa de crecimiento. El despojo de
tierras mediante fraudes legales, invasiones, y ahorcamientos financieros, han
tenido en el campo zacatecano el efecto de la explosión de una bomba de hidrógeno:
pueblos fantasmas, sin la gente que antes la poblaba y la hacía producir.
Entre las opciones que el gobierno neoliberal perredista les ofrece, los hombres y
mujeres del Zacatecas de abajo han elegido el migrar hacia las tierras del norte
revuelto y brutal que, detrás del supuesto “sueño americano”, les ofrece una
realidad de explotación, desprecio, represión y muerte.
La mayoría de los zacatecanos no viven en estas tierras, sino en las de la Unión
Americana.
La economía del estado no se genera bajo estos cielos, sino en los que ondea la
bandera de las barras y las turbias estrellas.
Dos períodos con supuestos gobiernos de izquierda y Zacatecas no exporta frijol,
sino indocumentados. Mientras 300 mil toneladas de frijol mueren en las bodegas
por ese crimen de estado llamado Tratado de Libre Comercio, casi dos millones de
dólares entran a la economía zacatecana procedentes de las remesas de los paisanos
en el otro lado.
Pero la destrucción y despoblamiento no van solos. Les siguen la reconstrucción
y repoblamiento.
En Tlacoaleche aumenta la población, pero de peones, migrantes indígenas de otras
partes del país, que ahora trabajan la tierra que antes fue de comuneros y
ejidatarios, y ahora es de latifundistas y empresarios de todo tipo.
En la comunidad de El Bordo, municipio de Guadalupe, la historia se repite y son
indígenas de Puebla, Oaxaca, Tlaxcala y Michoacán quienes son agolpados en galeras
y obligados a largas jornadas laborales por menos de 80 pesos al día.
En La Noria de Los Ángeles, el consentido de la gobernadora, Carlos Slim, con su
empresa Minera Real de Ángeles, destruye la naturaleza, envenena y convierte en
dinero el aniquilamiento de las comunidades.
En Bajío de La Tesorera el despojo, la explotación, el desprecio y la represión
fueron y son de color amarillo y negro. Los prestanombres del ahora ferviente
“defensor de la justicia y el respeto a la voluntad popular”, Ricardo Monreal,
primero como “Constructora Plata” y luego como “Constructora Rivera y Rivera”,
quisieron humillar y matar a una comunidad pacífica.
Con la explosiones de dinamita de la constructora, las humildes casas de los
pobladores se dañaron. La comunidad protestó y exigió justicia. El gobierno
respondió que investigaría. La investigación arrojó como resultado que la culpa la
tenían los pobladores “porque no habían construido sus casas a prueba de
explosiones de dinamita”. No hubo indemnización, sino injusticia acompañada de la
burla hecha dictamen pericial.
Las emanaciones tóxicas empezaron a envenenar la sangre de los habitantes.
Protestaron y exigieron justicia. Las autoridades respondieron diciendo que esas
enfermedades estaban sólo en su imaginación.
Menospreciaron la voluntad pacífica de La Tesorera. Pero sólo la despertaron.
Con organización y decisión, la Tesorera levantó cabeza y echó fuera de sus
tierras a las empresas de Ricardo Monreal, hoy uno de los dirigentes de ese cuento
engañabobos que se llama Frente Amplio Progresista y mano derecha (en todos los
sentidos) de quien, presentándose como la falsa opción de izquierda, fue víctima
del fraude que operó la asesina de maestros, cacique del magisterio y amiga íntima
de Amalia García: Elba Esther Gordillo.
La comunidad de La Tesorera enfrenta ahora la amenaza de la Minera Company, que
pretende, con la bendición del gobierno estatal perredista, abrir 6 nuevas minas
en su territorio.
No será así. Si La Tesorera no se dejó cuando estaba sola, ahora que es más
fuerte gracias al puente de la palabra “compañera”, menos.
En la Sierra de Morones, las comunidades de Tocatic, Tlaltenango y Cicacalco,
indígenas caxcanes, resisten sitiados por latifundistas disfrazados de pequeños
propietarios. Los títulos virreinales que les reconocen su territorio no son
respetados por un gobierno que gasta más en publicitarse a sí mismo, que en dotar
de agua potable, carretera y servicios básicos a estos pueblos. La Amalia se
contenta con declarar que se preocupará por los pueblos indios, pero ya lleva dos
años y no pasa de las declaraciones en foros y eventos.
En Fresnillo, hace de las suyas un cacique con forma y modos porfiristas, el señor
José Bonilla Robles, que cree que siendo dueño de radiodifusoras, lo es también de
voluntades y destinos. Y ahí las mujeres desempleadas se organizan para resistir,
al igual que l@s estudiantes de la prepa 3.
En Villa de Cos, el presidente perredista José María González Nava se ocupa más
de usar su cargo como trampolín político a una diputación, que en gobernar “por
el bien de todos”, y deja sus deberes en manos de la policía.
En la colonia “Cura Camilo Torres” también se resiste y se lucha. Y los intentos
de dividir fracasan.
¿La justicia? Como en los gobiernos panistas y priístas: una mercancía al
servicio de quien la compre:
Los exbraceros, agrupados en la Asamblea Nacional de Braceros, no reciben ni
atención, ni respeto, ni justicia.
El asesinato del luchador social Manuel Ortega, del que no es ajeno Ricardo
Monreal, permanece sin ser esclarecido, y sin que se castigue a los verdaderos
culpables.
El magisterio democrático es golpeado por todos los frentes por los charros que
alimentan Elba Esther y Amalia, los trabajadores de la educación en escuelas
técnicas son tratados como delincuentes por exigir sus derechos laborales, y la
normal rural de San Marcos vive y trabaja bajo la constante amenaza de ser
cerrada.
La Universidad Autónoma de Zacatecas deja la autonomía sólo en el título y se
convierte en nido de acosadores sexuales, protegidos por el rector, Alfredo Femat
Bañuelos, que se dice de izquierda y ni siquiera puede aprender a respetar a las
mujeres. Pero maestros y estudiantes, en facultades, escuelas y preparatorias,
empiezan a organizarse.
Los jóvenes, como en toda la república, son atacados con violencia por enarbolar
su diferencia, su juventud, su identidad, su cultura, su modo.
Los otros artistas, las otras artistas, en calles, barrios y comunidades, fuera de
presupuestos y reflectores, enseñan y aprenden.
Al bajar de la Sierra de Morones, encontramos uno de esos monumentales donde
Amalia García ríe en una foto retocada.
Una frase flanquea su imagen: “Bienvenidos a Zacatecas”.
Lo paradójico no es sólo que el monumental está para que lo vean precisamente
quienes van saliendo del estado, rumbo a Jalisco.
Es también que el Zacatecas que dice gobernar Amalia García es un páramo de
destrucción, un desierto, un montón de escombros en venta para el mejor postor.
Algo así vimos en la Sonora gobernada por el priísta empanizado, el señor Bours.
¿Dónde está, pues, la diferencia entre el PRI, el PAN y el PRD?
Entonces preguntamos: ¿de qué se ríe, señora gobernadora? De qué, si la Zacatecas
que dice gobernar no sólo se muere entre sus manos, sino precisamente sus acciones
de gobierno son las que matan esta tierra de hombres y mujeres dignos.
Compañeros y compañeras:
Es una mentira. No es cierto que otra Zacatecas no es posible.
En 1914, la División del Norte, con mi general Francisco Villa al frente, y con el
acompañamiento de Felipe Ángeles y Pánfilo Nateras, libraron en estas tierras la
batalla que destrozó la columna vertebral del ejército huertista y abrió el camino
para que se encontraran, en el centro de México, la División del Norte y el
Ejército Libertador del Sur, que comandaba mi general Emiliano Zapata.
Así volverá a ser.
Pero como esto que hacemos es muy otro, no serán ejércitos del norte y del sur los
que se unan gracias a Zacatecas, sino las dignas rebeldías que en el norte, centro
y sur del país florecen y en cuyo seno no sólo está el deber de salvar a nuestra
Patria, también está la posibilidad y la necesidad de construir otro México, uno
más justo, más libre, más democrático.
Compañeros y compañeras:
Caerá Felipe Calderón.
Caerá también ése que se dice legítimo y carga toda la basura reciclada que
compone la clase política mexicana.
Caerá Amalia García.
Y con ella todo el aparato de zánganos e inútiles funcionarios que sólo viven de
lo que le roban a los de abajo.
Caerán los presidentes municipales.
Nada quedará de lo que hoy se cree eterno e inmutable.
Entonces tomaremos otro paso, el nuestro.
Entonces no habrá más lágrimas que las que nos arranquen el amor y el desamor.
No habrá más dolores que los que nos dejen quienes queremos cuando al fin sean
abrazados por la tierra que los vio nacer y luchar por hacerla libre;
Y no habrá más angustia que la que tengamos por decidir, nosotros mismos, nuestro
paso, nuestra velocidad, nuestro ritmo, nuestra compañía, nuestro destino.
¡Viva la Otra Oaxaca!
¡Viva la Otra Zacatecas!
¡Y que viva siempre México!
Libertad, Justicia, Democracia
Desde la Otra Zacatecas.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Noviembre del 2006.

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